viernes, 23 de mayo de 2014

Errores comunes al escribir Steampunk (II)


Hace unos días recordé que había publicado una entrada llamada Errores comunes al escribir Steampunk; y pensé que sería buena idea seguir la serie.
En aquella entrada hablé de respetar la Historia, evitar las “tesladas” y cuidar el victorianismo. En esta voy a añadir unas cuantas ideas más que surgen de mis últimas lecturas en convocatorias. Allá vamos, pues:

1.    Tuercas, válvulas, bielas, engranajes…
En una abrumadora cantidad de relatos que he leído, la narración cuenta autómatas o aparatos mecánicos que describir o presentan un “Artefacto” (muchas veces, me atrevería a decir que todo el relato surgió en la mente del autor en torno a ese Artefacto, como si del demiurgo del universo se tratara).
En estos casos, las descripciones suelen resolverse con frases tipo, como sacada de una plantilla, que dice que el artefacto está lleno de «tuercas, válvulas, bielas, engranajes…» Y a veces no suele ser más que un recurso para demostrar que un relato es steampunk. Y por supuesto, tampoco suele ser buena idea regodearse en su interior al estilo Pacific Rim o en descripciones al estilo Tolkien.
Pero ¿y si pudieses dar vida a esas piezas y describir cómo están conectadas, cómo engranan entre ellas, qué función realizan? Con un poco de paciencia, el artefacto en cuestión enriquecerá enormemente al relato. A veces, simplemente con aprender la función de cada una de ellas, la inspiración se dispara sola.

2.    Abuso del vapor.
Este recurso es similar al anterior y muy común en el steampunk. Por supuesto, el vapor es parte inevitable del steampunk (steam + punk); pero también es común ver que una artefacto, una calle, una ciudad o un relato entero se llenan de vapor sin motivo aparente. Aplíquese el punto anterior.

3.    ¿Original?
En la entrada anterior ya hablé de lo victorianoide, pero creo que hay un punto similar que merece mención especial. Últimamente suele suceder que se recurre a lo más conocido o, por qué no decirlo, lo más visto en televisión: Whitechapel. Y lo que abarca un enorme porcentaje de este tipo de relatos suelen ser los temas recurrentes del barrio y sus más famosos inquilinos. Quizá sean los personajes o los temas que denunciaba Dickens, pero normalmente la denuncia se pierde por el camino.
Y, por otro lado, a pesar de pedir las bases un tema “original”, en toda convocatoria siguen colándose varios Sherlock Holmes, una saturante cantidad de Jacks destripadores y algún que otro H.G.Wells.
Puede ser que el autor en cuestión piense que ese “cameo” gustará a los jurados del concurso, pero el apego que les tenemos a ese tipo de personajes suele causar el efecto contrario.

4.    Steampunkar un relato normal.
Este recurso de última hora, tengo que confesar, yo también lo hice más de una vez con resultados desastrosos.
A veces el tiempo apremia y sabemos que no vamos a llegar a tiempo para entregar algo nuevo; con la cantidad de relatos que tenemos guardados y que podríamos usar.... ¿Qué hacer entonces?
Bueno, si se han reescrito clásicos como Orgullo y prejuicio, Anna Karenina, Lazarillo de Tormes o hasta Don Quijote para meterlos en el fantástico, ¿por qué no voy yo a “steampunkar” uno de los relatos del cajón.
Esto incluye escribir desde cero una historia fantástica añadiéndole la ambientación steampunk. Pero, creedme, se acaba notando.
Si un relato funciona mejor en otra ambientación, no fuerces el steampunk. Este debería poder funcionar por sí mismo y surgir de forma natural.

5.    Formato. Dibujo. Fuente…
Esto es aplicable a todo tipo de convocatorias. Y no me refiero a cuidar la tipografía, la ortografía, la gramática y el formato. Eso es algo que todos debemos hacer.
Me estoy refiriendo a “poner bonitos los relatos” usando fuentes originales —que probablemente los jurados no tengan en su Word y no puedan ver—, a añadir portadas con dibujos originales, filigranas en cada página, letras capitales… Todo eso quedará muy bonito a la hora de publicar; pero no ahora.
Los jurados de un concurso o una convocatoria de relato se centran siempre, al menos hasta donde yo sé, en el texto. Y es en las palabras donde el autor debe darlo todo. Ese es suficiente adorno para tu trabajo.
Además, en algunos casos, como en el mío, tengo la costumbre de pasar todo lo que recibo a formato txt para cargarlos en mi Kindle y que todos los documentos luzcan el mismo formato de texto; lo que implica que todo eso se pierde por el camino.

Antes de terminar, quiero aclarar que esto no es una ciencia y que lo que digo no son verdades absolutas. Consideradlos simplemente consejos a tener en cuenta para mejorar como escritores.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Me pasa que leo steampunk, y si no encuentro PUNK en el relato, me importa poco o nada cuánto vapor victoriano incluya. Para mí, sin PUNK, no es SteamPUNK.

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