viernes, 23 de agosto de 2013

Errores comunes al escribir Steampunk

Hace una temporada que estoy leyendo mucho material Steampunk, de todo tipo (en español, inglés y gallego; profesional o aficionado; de gran calidad, mediocre o directamente para tirar…); y comentando con autores y lectores qué nos gustaría leer, y dando y recibiendo consejos sobre cómo escribir Steampunk.
Hay muchas ideas y recomendaciones a seguir pero, como hizo Ben Kenobi cuando Luke escapaba volando de Dagobah, ahí van unos consejos rápidos que yo he aprendido últimamente:

Antes de nada, citemos la frase final de la convocatoria de Ediciones Nevsky (The Best Spanish Steampunk): «Se recuerda que los relatos no deben, necesariamente, desarrollarse en Londres.»
A algunos les pillará de nuevos y para otros será una obviedad, pero es algo que merece la pena tener en cuenta. El Steampunk no tiene la obligación de quedarse atascado en Londres ni en su niebla ni en sus misterios o sus asesinos famosos. Hay vida más allá de Londres y, por extensión, hay vida más allá de la Época Victoriana y de Inglaterra, incluso.

Esto nos lleva a otra frase de convocatoria. Esta vez, de la propia Ácronos II: «Se valorará especialmente que los relatos aporten un argumento y una historia que contar, que no se limiten simplemente a “pintar” imágenes o estética Steampunk. Buscamos historias, no solo descripciones de “cacharros”.»
Sí es verdad que el Steampunk tira mucho de lo estético y de la descripción de su alucinante tecnología. Sea porque le damos más importancia a esto que a la historia que vamos a contar (más propio del cine) o porque se nos haya ido la mano con la emoción del momento; es un error que hay que corregir. Al escribir o al corregir los manuscritos es bueno tenerlo en mente. 

Si nos vamos a “meter” con la Historia (con la Historia, con mayúsculas) debemos tener muy en cuenta qué terreno pisamos y no lanzarnos a inventar con la excusa de la ucronía. Si algo no tiene explicación en fantasía, puedes decir que es magia; si algún acontecimiento histórico está fuera de lugar en el Steampunk, puedes decir que es una ucronía. No, señor.
Aunque parezca que podemos hacer lo que queramos con la Historia, hay que saber medir muy bien el balance entre Historia auténtica e Historia alternativa; lo cual exige mucha, mucha documentación e investigación.
Además como sucede con cualquier género o historia que contar, por muy ficticio, ucrónico, anacrónico o “what if…” que sea nuestra historia; debe ser verosímil. Si manipulamos la Historia auténtica para adaptarla a nuestro antojo, debemos crear un universo creíble y verosímil. Los acontecimientos que contamos deben sostenerse por sí mismos; y si creamos una ucronía a partir de un punto concreto, las consecuencias de ese cambio en nuestra línea cronológica debe seguir una lógica y no ser zarandeadas a nuestro antojo. Además, cuanto más se separen en el tiempo nuestra narración y ese punto, más difícil será sostener la historia.

Por supuesto, el género debe evolucionar y ser ambicioso. Estamos en un momento en el que se busca que las historias sigan adelante y no se atasquen siempre en los mismos tópicos (por ejemplo, Ácronos II no quiere contar lo mismo que Ácronos); debemos ir más allá.
Por eso es bueno huir de los temas manidos, como la reflexión sobre la humanidad que puede tener un autómata; la guerra de las corrientes Edison-Tesla; las biografías de Tesla (lo que, hablando ayer con una autora, calificó de “tesladas”)… aunque no está mal seguir con ellas si ganan puntos en originalidad y aportan nuevas e interesantes historias.

Y si jugamos con el victorianismo, no debemos tener miedo a que una historia sea demasiado victoriana. No hay por qué ponerle un brazo de metal a un lord inglés solo para llamarle Steamer en lugar de solo victoriano. Lo victoriano nunca hace daño. A partir de ahí, lo Steampunk vendrá rodado con la propia ficción.

martes, 13 de agosto de 2013

5 consejos para entrar en convocatoria

Señoras, caballeros… el tiempo se agota.
Restan algo más de dos semanas para que finalice el plazo de convocatoria de Ácronos II y creo que es hora de que me pase por aquí para actualizar el cuaderno de bitácora. Como sé que todavía recibiré algunos relatos más, me voy a retraer todavía de hacer balance en cuanto al material recibido. Solo diré que, si bien esta temporada estuve algo pesimista con este tema (y así lo comenté con alguno de vosotros), la llegada de Agosto me ha hecho cambiar de opinión.

La convocatoria ha experimentado un repunte tanto en calidad como en calidad y me está empezando a dar motivos para creer que la espera merece la pena. Si ya habías enviado un relato antes no me malinterpretes, con esto no quiero decir que lo recibido hasta ahora fuese inútil; pero sí es verdad que esperaba una mayor cantidad de material. Y ahora, aunque ve que la decisión final se va a complicar, me alegro de tener más variedad de tramas, temas, extensión y calidad donde elegir.
Gracias a todos los que habéis participado, confiado en nosotros, enviado palabras de agradecimiento y ánimo y charlado conmigo; y a todos los que aun estáis en ello.

Llegados a este punto, como ya he participado de coordinador en más o menos una docena de convocatorias de relato, he pensado que a muchos os gustaría que os contase impresiones que voy teniendo y recibir algunos consejos a la hora de enviar relatos a futuras convocatorias. Muchos ya me habéis pedido consejo por privado y a otros sé que no os vendría mal. Así pues, ahí va una lista de consejillos:

1. Original e inédito. La mayoría, o todas, las convocatorias de relato incluyen esta expresión. Todos sabemos lo que significa inédito (que enviemos trabajos que no han sido publicados anteriormente, que sean nuevos). Depende de cada convocatoria si esta cláusula se limita al papel o si incluye la edición digital.
Pero parece que original es algo más difícil de entender. Se refiere a que la obra que envías ha sido creada directamente por ti, sin tratar de copiar o imitar a otro. Yendo más allá, también “exige” que la obra sea fresca, nueva. Por ejemplo, imagina que recibo un relato inédito de Holmes y Watson en un contexto Steampunk. Puede que me guste, pero no puedo aceptarla por no ser original —en el caso de esta convocatoria, al menos pasaría directamente a Planes B ;)

2. Máximo de palabras. En mi caso, he establecido las 10.000. ¿Quiere esto decir que prefiero los relatos largos? No. Quiere decir que los que superen esa cifra no serán aceptados. Soy flexible en este punto, ya que he aceptado relatos de hasta 12.000, pero este punto no exige que todos los relatos tengan que acercarse a esa cifra. He recibido relatos de 500, 900, 1.000, 3.000…
Nunca fuerces un relato para que ocupe más de lo que debe. No le hará ningún bien. Es más, le hará perder puntos. Piensa que el espacio en un manuscrito está muy reñido y cuanto más ocupe un relato más calidad se le exigirá.

3. Ortografía y gramática. Este es un punto que hasta puede ofender a un autor. Ninguno querríamos enviar un relato mal escrito, pero a veces las faltas se nos cuelan a traición sin que nos demos cuenta. Siempre diré y no me cansaré de repetir que al terminar un relato hay que olvidarse de él, dejarlo descansar un tiempo y retomarlo tiempo después. Puede que la emoción de enviarlo te impida tener la paciencia suficiente pero te aseguro que, en mi propia experiencia, no hay un relato que no me sorprenda con las cosas que hay que cambiarle tras este proceso. Y te aseguro también que me he quedado fuera de más de un convocatoria simplemente por esto.
Procura que a ti no te pase. Si vas muy pillado de tiempo puede que no te quede tiempo para hacerlo pero, siempre que puedas, deja ese período de “desintoxicación” y “relax” entre la escritura y el envío. Te ayudará a mejorarlo muchísimo.

4. Formato. No tiene mucha ciencia. Si te dicen doc, es doc. Si te dicen pdf, es pdf. Escoge un formato de los que te ofrecen, el que prefieras; pero solo uno. No vas a conseguir gran cosa por enviar versiones en todos los formatos.

5. “Abalorios” y decoración. Sí, amigos, sí. La decoración debe quedar totalmente fuera de convocatoria. Y esto no solo aplica al relato, sino también a la hora de enviar novelas a editoriales. Nunca y por ningún motivo decores el texto con fotos, dibujos, marcos, fuentes bizarras, encabezados... Piensa que, al menos en mi caso, necesito enviar los textos a los jurados sin ninguna seña de identidad. A la hora de la verdad un doc de Word siempre estará en igualdad de condiciones con un txt del Bloc de Notas. Lo que ganará el concurso será tu texto y solo tu texto. Esas decoraciones no son más que oropel que, a la hora de llegar a la bandeja del coordinador, solo sirven para cargarle el documento y causarle malestar innecesarias.

No sé si esta entrada resultará útil a alguien. Si es así, agradecería que alguien lo comentara. Y si apetece, en unos días haré otra parecida; esta vez, sobre errores comunes al ajustarse a la temática de la convocatoria.


¡Suerte a todos!