miércoles, 12 de junio de 2013

Sugerencias útiles a la hora de enviar relatos


A lo largo de la convocatoria, y en mi experiencia adquirida últimamente con esta y otras, suelo ver que es común que las prisas y el afán de entregar cuanto antes invadan a muchos autores. El simple hecho de que se nos marque una fecha límite ya es causa de nerviosismos y ansiedades que nos hacen a veces entregar los relatos antes de lo que nos hubiese gustado, con una calidad inferior a la habitual o con la espinita clavada de haber podido hacerlo mejor, de haber tenido más tiempo.
Y no es extraño que, a lo largo del plazo abierto, reciba correos de autores que me preguntan si les es posible revisar sus relatos una vez han sido enviados, que no han tenido tiempo a hacerlo mejor o, incluso, que les sustituya relatos ya enviados por versiones posteriores.

Pues bien, os diré lo que pienso al respecto. Cuanto mejor enviado esté un relato mejor. Y por ello muchos de vosotros estáis viendo que os estoy ayudando con vuestros trabajos: resuelvo dudas, sugiero cambios, sustituyo relatos ya enviados… me comporto, en definitiva, de un modo poco habitual en este tipo de convocatorias; más como un lector y escritor que como un editor, porque nuestro objetivo es hacérselo lo más difícil posible a los jurados y lo más fácil posible a los editores.
Así pues, podéis contactar conmigo libremente con cualquier duda, pregunta o necesidad de aclaración y, en vista de que el plazo ha sido ampliado, también podéis revisar vuestros relatos ya enviados para hacerlos mejor, si creéis que es necesario.

Pero también veo que son muchos los autores que me envían relatos recién escritos, acabados de cerrar. Pero, ahora que tenemos más tiempo, quisiera pediros algo que es vital para cualquier autor y cualquier narración: dejad descansar los relatos.
Si lo acabas de terminar, aprovecha el subidón para disfrutar el momento, descansar y pasar a otra cosa; no para enviarlo. En lugar de ello, deja el relato guardado un tiempo, porque su proceso aun no ha terminado.
Después, tras unos días o unas semanas, cuando ya ves que te acercas a él con ojos nuevos, comienza a corregir. Verás que lo retomas de otro modo y que te asombra encontrarte con errores que antes no habías visto. Y cuando acabes esa primera corrección, repite el proceso: déjalo descansar de nuevo y retómalo en unos días.
Los relatos necesitan un momento de creación seguido de bastante reposo. Enviadlos solo después de estar seguros de que el resultado es pulcro, elegante y bien rematado.


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